La puerta que dejé abierta
MIS POEMAS
Anoche volví a buscarte
en la mitad vacía de mi cama;
la almohada recibió mis brazos
sin saber a quién le hacían falta.
Recordé la primera vez que te vi,
cuando no había nada que perderte,
y bastaba encontrarte en el camino
para tener algo hermoso que contarte después.
Quise darte un amor sin condiciones,
una casa encendida entre mis manos;
pero hubo días en que, por miedo,
cerré la puerta que te estaba ofreciendo.
También tú te quedabas en silencio
cuando yo necesitaba una palabra;
yo decía que conocía tus ojos
y a veces sólo veía lo que esperaba.
Te reclamé lo mucho que te quise,
como si eso pudiera hacer que me quisieras;
hoy me duele recordar que hubo ternura
en momentos que mi orgullo dejó fuera.
No fui siempre quien digo en mis poemas:
también tuve una voz que te hizo daño,
también dejé esperando una caricia
mientras buscaba quién tenía razón.
Después nos encontramos una noche,
y el frío nos dejó temblando cerca;
nos abrazamos con tantas ganas
que creímos resuelta la tristeza.
Pero volver no desanduvo todo:
había preguntas debajo de los besos;
te tuve nuevamente entre mis brazos
y volví a sentir que te perdía.
Entonces hablé con Dios sin pedir tu regreso,
sin ofrecer promesas a cambio de tenerte;
le conté que estaba cansado,
y por un rato no intenté parecer fuerte.
Pensé en mi madre, en sus manos,
en cuántas veces me acercó un plato
sin preguntarme si yo merecía
el amor con que lo había preparado.
Al amanecer abrí la ventana;
todavía me dolía tu ausencia,
pero escuché un pájaro en la calle
y me quedé un momento junto a ella.
No sé quién leerá lo que mañana escriba
ni si habrá otro nombre entre mis versos;
hoy dejé tu fotografía en su sitio
y abrí la puerta para ir a ver el cielo.