Historia de una reconciliación
MIS POEMAS
Caminando de noche por las calles,
con el aire frío y calante,
te encontré de nuevo,
y mi alegría fue tan grande.
Te dije ¡hola! con voz entrecortada,
tú respondiste ¡qué tal!
mi corazón latía fuerte,
y mi emoción sobresaltada.
Me dijiste: ¿cómo te va?,
contesté: muy bien y a decir verdad,
sabía que le mentía pues sin ella,
todo era soledad.
Miré sus ojos y en ellos vi...
la mirada de un alma infeliz,
aunque ella fingía yo sabía,
que no la pasó bien sin mí.
Mi pupila se clavó en la suya,
y yo trataba de decirle ¡mi amor!,
imaginaba que en su mente,
pensaba y recordaba lo mismo que yo.
Todo era silencio, sólo una miradas,
que querían decirse tanto,
por fin abrí mi boca y le dije:
¡perdóname, yo te sigo amando!
Una lágrima brotó de sus ojos,
agachó su cabeza y al levantarla,
entre sonrisas y sollozos, dijo:
“Sé que fue mi culpa,
perdóname tú, cariño mío,
con tu ausencia he aprendido,
que mi vida también es tuya”.
Al oír esto yo,
temblando de emoción,
latiendo más aprisa mi corazón,
sabía que era la reconciliación.
Nos abrazamos sin pensar,
sus labios se unieron a los míos,
y aquel pasado tan triste,
esta noche quedó en el olvido.